Master en 13 horas de atención al parto y nacimiento (o el día que más aprendí profesionalmente)

A mis 40 años, y con toda la sabiduría que nos da la vida, decidí parir a mi tercer hijo en casa. Respetaba los partos en casa pero nunca me había parecido la opción que yo elegiría, supongo que influida por mi formación (soy comadrona).
No recuerdo cómo surgió la idea, pero sí cómo se fue incrementando. Diez años atrás se me había extirpado la glándula tiroidea por un carcinoma papilar, de propina también se llevaron la paratiroideas. Esto significa que debo tomar tratamiento hormonal sustitutorio. Empecé a pensar en las pruebas a las que sin necesidad sería sometido mi hijo. Sigue leyendo