¿Tienes plan?

Presentar un plan de parto en el hospital o en la clínica escogida para dar a luz todavía no se ha convertido en una práctica habitual, pero va en camino. De hecho, las Instituciones Públicas por fin ofrecen cuestionarios modelo como otra muestra de voluntad de transformación en la atención al parto y nacimiento. Por eso, y a pesar de que aún es un camino poco transitado, desde Naixença te animamos a que dejes por escrito entre los profesionales que te atenderán qué clase de parto quieres. Y a que nos cuentes cómo te fue y te sumes a nuestros testimonios:

“Mi experiencia con el plan de parto fue maravillosa, lo entregué en el registro del Hospital de Son Llàtzer, me lo devolvieron sellado y al cabo de unos días contestaron diciéndome que si todo iba bien se respetaría mi voluntad. El día que tuve a Maties hice la dilatación en casa siguiendo al pie de la letra todas las instrucciones de la comadrona y sin dejar de practicar el canto carnático. Todo fue fantástico, me dio hasta por reir, apenas tenía dolor e incluso nos dimos el lujo de ir a cenar de marisco, pero de repente, ¡empezó el DOLOR! Llegué a Son Llàtzer casi con el expulsivo y le dije a la comadrona que me tocó de turno: ¡¡¡TENGO MUUUUUCHO DOLOR, YO CUANDO ESCRIBÍ EL PLAN DE PARTO NO TENÍA ESTE DOLOR, PONME LO QUE QUIERAS!!! Y ella me dijo las palabras mágicas ‘me he leído tu plan de parto y me gusta mucho, ponte tranquila, todo lo que quieres va a poder ser.’ Entonces me relajé y al poquito tiempo llegó Maties como yo deseaba. Me da llorera acordarme porque fui capaz y estoy orgullosa. Seguramente tuve suerte, un parto fácil y la comadrona ideal esperándonos. Para mí presentar el plan de parto fue totalmente positivo.”
Gemma, mamá de Maties

“Al entregar mi plan de parto me lo aceptaron con buen talante, me dijeron que siempre que fuera todo bien, lo cumplirían. En cierta manera así fue, lo que se torció la cosa (meconio y aguas manchadas), dilataba lenta y me pusieron la oxitocina pues no se podía esperar a mi ritmo (me lo explicaron). Cuando ya estaba dilatada de diez cm. no me venia el pujo, pues Emma ya se había puesto de otra manera. Así que, aunque me ponía en cuclillas para parir, no me dejaron seguir intentándolo en esa postura. Había comenzado la cuenta atrás, me tumbaron y la ginecóloga entró en acción, con lo que la cosa terminó en maniobra de Kristeller con un tío enorme apretando la barriga, episiotomía y fórceps. Lo único que conseguí fue parir sin epidural, que creo que es lo que me permitió tener un parto vaginal y no por cesárea …
Me pregunto si podría haber sido de otra manera a pesar del meconio y la dilatación lenta pero constante. ¿Hasta qué punto se puede esperar sin acelerar el parto?; la maniobra del tío forzudo encima de la barriga, ¿es realmente necesaria para “bajar al bebé”? La ginecóloga luego me dijo que hubiera parido perfectamente como quería si no hubiera habido meconio. Estuve con el canto carnático todo el tiempo.
Lo que sí me dijeron al terminar es que era la maldición de las que presentábamos los planes de parto, que cuando les llegaba una mamá con plan de parto, ya sabían que la cosa iba a torcerse. En cambio con una mamá sin plan de parto pero con ganas de parir natural, todo iba bien … No sé qué pensar, ¿se autosugestionan?
Montse, mamá de Emma

“Cuando redacté mi plan de parto, mi miedo más grande fue qué iba a pasar cuando lo entregara, qué cara iban a poner. Por esta razón lo intenté redactar de manera breve, poniendo solamente lo que más me interesaba para que no pensaran que venía “otra mujer con una lista de reclamos”.
Y ahora, a raíz de otro testimonio, me he quedado pensando en lo de la maniobra de Kristeller. Lo acabo de mirar en Google… ¡Es lo que me hicieron durante el nacimiento de Caetano hace cuatro años! Ahora mismo tengo el corazón que me late a mil por hora con los recuerdos, ese monitorista que iba y venía, sin presentarse, sin hablarme, que me hizo esta maniobra sin que nadie me explicara bien el porqué mientras yo no entendía nada, salvo que me molestaba muchísimo que ese hombre me presionara de aquella manera. En fin, muy malos recuerdos.”
Matilda, mamá de Caetano y Abril

“Las contracciones habían empezado a las 6:30-7:00h de la mañana. Pasé el día muy tranquila, sola, no me apetecía compañía. A eso de las 17h, las contracciones eran ya bastante intensas y yo hacía rato que estaba en otra dimensión. Sentada en el balón de pilates, practicando canto carnático, visualizando la dilatación e imaginando cómo Teo se iba colocando para nacer. Llegamos a Son Llàtzer sobre las 23:45h. Entregamos el plan de parto, lo único que “no estaba permitido” era llevarse la placenta a casa . . . Al llegar nos llevaron a una sala de dilatación muy pequeña y fría. En seguida que quedó libre la habitación de la bañera, nos trasladaron a ella, como era mi voluntad. Desde este momento y hasta el nacimiento de Teo a las 03:25h, mi pareja y yo estuvimos solos en la sala en las condiciones que había pedido. La matrona y la auxiliar entraron durante todo este tiempo tres veces. Teo venía con el cordón enrollado y la matrona me dijo que no tenía más remedio que cortárselo. Estoy eternamente agradecida a estas dos mujeres por su amabilidad y sobre todo su discrección y respeto. No quería bajo ningún concepto ir a un hospital a parir. Había soñado con un parto en casa que al final no pudo ser. Estoy muy contenta con el parto que tuve, pero si tuviera otro hijo, nacería en casa.”
Uxía, mamá de Teo

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3 pensamientos en “¿Tienes plan?

  1. Las contracciones habían empezado a las 6:30-7:00h de la mañana. Pasé el día muy tranquila, sola, no me apetecía compañía. A eso de las 17h, las contracciones eran ya bastante intensas y yo hacía rato que estaba en otra dimensión. Sentada en el balón de pilates, practicando canto carnático, visualizando la dilatación e imaginando cómo Teo se iba colocando para nacer. Llegamos a Son Llàtzer sobre las 23:45h. Entregamos el plan de parto, lo único que “no estaba permitido” era llevarse la placenta a casa . . . Al llegar nos llevaron a una sala de dilatación muy pequeña y fria. En seguida que quedó libre la habitación de la bañera, nos trasladaron a ella, como era mi voluntad. Desde este momento y hasta el nacimiento de Teo a las 03:25h, mi pareja y yo estuvimos solos en la sala en las condiciones que había pedido. La matrona y la auxiliar entraron durante todo este tiempo tres veces. Teo venía con el cordón enrrollado y la matrona me dijo que no tenía más remedio que cortárselo. Estoy eternamente agradecida a estas dos mujeres por su amabilidad y sobre todo su discrección y respeto. No quería bajo ningún concepto ir a un hospital a parir. Había soñado con un parto en casa que al final no pudo ser. Estoy muy contenta con el parto que tuve, pero si tuviera otro hijo, nacería en casa.
    Uxía, mamá de Teo.

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